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Miel o azúcar: ¿dulce dilema o decisión responsable?

¿Con qué sueles endulzar las bebidas? ¿Conoces las diferencias entre la miel y el azúcar más allá de su sabor? ¿Eres consciente del impacto que nuestras decisiones alimentarias tiene en nuestro cuerpo y en el medio ambiente?


panal de miel

En el mundo de la alimentación saludable, una pregunta resuena con fuerza: ¿miel o azúcar? Ambas endulzan nuestras vidas, pero ¿cuál es la mejor opción para nuestro bienestar y el del planeta?


La miel, un regalo de las abejas


Lejos de ser un simple endulzante, la miel es un producto natural de gran valor, fruto del incansable trabajo de las abejas. Estas pequeñas heroínas recolectan el néctar de las flores, lo transforman en un líquido dorado y lo almacenan en sus panales para su posterior consumo.


Más allá de su delicioso sabor, la miel esconde un tesoro de propiedades beneficiosas para nuestra salud:


  • Fuente natural de energía: Rica en fructosa y glucosa, la miel proporciona energía de forma rápida y sostenida, ideal para deportistas o personas con un estilo de vida activo.

  • Refuerzo del sistema inmunológico: Sus propiedades antibacterianas y antioxidantes ayudan a combatir infecciones y fortalecer las defensas del organismo.

  • Antiinflamatorio: Un remedio natural ideal para calmar el dolor de garganta, aliviar la tos y los síntomas del resfriado.

  • Cicatrizante: Favorece la cicatrización de heridas y quemaduras gracias a sus propiedades antisépticas y regeneradoras.


Ahora no te pongas a comer miel directa del bote, sigue leyendo, para estar más informado.


Azúcar: la cara oculta del dulce


El azúcar, por otro lado, es un producto procesado que se obtiene de la caña de azúcar o la remolacha. A diferencia de la miel, el azúcar carece de nutrientes esenciales y aporta únicamente calorías vacías.


Su consumo excesivo se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como:


  • Obesidad: El azúcar contribuye al aumento de peso corporal y la acumulación de grasa, especialmente en el abdomen.

  • Diabetes tipo 2: Aumenta los niveles de azúcar en sangre, lo que puede conducir a la resistencia a la insulina y la diabetes.

  • Enfermedades cardíacas: Eleva los niveles de colesterol LDL (malo) y triglicéridos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

  • Algunos tipos de cáncer: El consumo excesivo de azúcar se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, como el de colon y de mama.


Además, para producir la gran cantidad  de azúcar demanda a nivel mundial, muchos países ven destruídas grandes  extensiones de bosques, con su impacto negativo en la biodiversidad local y otras consecuencias directas de la deforestación.


Podemos endulzarnos sin necesidad de amargar a nadie.


Miel o azúcar: ¿dulce victoria para la salud?


Ante la evidencia científica, la miel se posiciona como la clara ganadora en este dulce duelo. Un alimento natural, rebosante de nutrientes y con propiedades beneficiosas para la salud, mientras que el azúcar se presenta como un enemigo silencioso, plagado de calorías vacías y riesgos para nuestro bienestar.


Pero no olvides la importancia de la cantidad y la frecuencia, aunque puede ser preferible el consumo de miel al azúcar, éste debe ser de forma ocasional o moderada. Ya que un abuso del consumo de miel también podría derivar en problemas para la salud como los mencionados con el azúcar.


¿Cómo disfrutar de la miel de forma responsable?


Si bien la miel es un tesoro natural, es importante consumirla con moderación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo máximo de 25 gramos de azúcar libre al día, incluyendo la miel. 


Y cuando habla de azúcar libre se refiere a todo el azúcar contenido de forma natural en los alimentos que ingerimos, más el azúcar que añadimos. Para que te hagas a la idea, un azucarillo de bar, aunque hay de diferentes tamaños, suele tener entre 8 y 10 gramos de azúcar.


Para disfrutar de la miel de forma responsable y maximizar sus beneficios, te compartimos algunos consejos:


  • Escoge el tipo de miel más indicado: dependiendo de las flores que proceda tendrá unas indicaciones terapéuticas u otras, pregúntale al apicultor, te sorprenderá conocer cuántas  variedades hay.

  • Elige miel de origen local: Apoya a los apicultores de tu zona y reduce la huella de carbono del transporte.

  • Combina con alimentos saludables: Úsala para endulzar el yogur, la infusión o alguna receta de entrada saludable, pero recuerda, con moderación.

  • Evita la miel para bebés menores de 1 año: Puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria que puede causar botulismo infantil.


La labor de las abejas es crucial para nuestro ecosistema


Imagina un mundo donde las abejas no existan. Sería un lugar donde la mayoría de nuestros alimentos desaparecerían lentamente. Las abejas son los incansables polinizadores que hacen posible la producción de gran parte de los alimentos que disfrutamos diariamente. Desde las jugosas frutas hasta los coloridos vegetales, dependemos en gran medida de su labor de polinización. Sin ellas, nuestro suministro de alimentos se vería seriamente amenazado, y nuestra salud, comprometida.


En los últimos años, las poblaciones de abejas se están viendo reducidas, debido a la urbanización y la agricultura intensiva, la exposición a pesticidas y productos químicos agrícolas, enfermedades y parásitos, otras especies invasoras, como la avispa asiática o el cambio climático. 


Estos factores están afectando la capacidad de supervivencia de las abejas y tienen graves consecuencias para nuestros ecosistemas y la producción de alimentos. Es crucial abordar estas causas de manera integral para proteger a estos polinizadores esenciales y preservar nuestra salud y la de nuestro medio ambiente.


Recuerda que vivir ajeno a la naturaleza tiene sus consecuencias.


¡Comparte este artículo con tus amigos y familiares para que ellos también puedan tomar decisiones conscientes a la hora de elegir entre miel o azúcar!


abeja en una flor

P.D.: Dedicado a todas aquellas que dedican unos minutos de su tiempo a ayudar a sobrevivir a las abejas y otros insectos que se cuelan en casa. Abriendo ventanas, moviendo cortinas con delicadeza o haciendo movimientos con los brazos, para que vuelvan a su hábitat natural.


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