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Hidratación para una vida saludable y sostenible

¿Beber agua para hidratarte o recurres a refrescos y cerveza? ¿Sabes cuánta agua necesitas diariamente? ¿Puedes mejorar la calidad del agua que consumes? ¿Qué acciones puedes tomar para no derrochar agua?


mujer bebiendo agua embotellada

El cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua, ¡sí, es sorprendente! De hecho, alrededor del 60% del peso corporal de un adulto promedio está formado por agua. Este líquido vital se encuentra en todas las células, tejidos y órganos, desempeñando un papel crucial en prácticamente todas las funciones corporales. Desde la regulación de la temperatura hasta el transporte de nutrientes y la eliminación de toxinas, el agua es fundamental para mantener nuestro cuerpo funcionando de manera óptima. Y si estamos bien hidratados por dentro, un buen reflejo de ello será la firmeza de nuestra piel.


Lamentablemente, todavía subestimamos el poder del agua en nuestras vidas. ¿Os ha pasado alguna vez pedir agua cuando os ofrecen una bebida y parecer, por la mirada de los demás, que has ofendido a alguien?


Cuánta agua es necesaria para una hidratación adecuada:


La hidratación es la clave de una vida saludable. Cuando no bebemos suficiente agua, nuestro rendimiento físico y mental se ve afectado. ¿Cuántas veces te has sentido fatigado o con dolor de cabeza y la solución estaba simplemente en tomar un vaso de agua?


Hemos visto en muchas ocasiones que la cantidad necesaria de consumo de agua por persona y día es de litro y medio o dos litros de agua, entre dos y tres litros según la OMS, pero si me sigues desde hace días ya sabrás que yo creo que cada persona es única y, aunque estos datos sirven como orientación, cada persona tiene unas necesidades específicas según su peso (peso en kilos dividido entre siete multiplicado por 250 ml, son los ml necesarios al día, o los kilos multiplicados por 35 ml) y la actividad que realiza.


Además de beber agua, las frutas y verduras crudas son aliados valiosos en nuestro camino hacia una hidratación óptima. No solo aportan agua, sino también nutrientes esenciales que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente.


La importancia de la calidad del agua:


No basta con beber agua, debemos asegurarnos de que sea de calidad. 

La contaminación del agua es una preocupación creciente en todo el mundo, con una amplia gama de contaminantes que pueden afectar su pureza y seguridad para el consumo humano. Desde productos químicos industriales y residuos agrícolas hasta microorganismos patógenos, existen numerosos factores que pueden comprometer la calidad del agua potable. 


Aunque, como privilegiados del primer mundo, disponemos de una red de abastecimiento de agua potable que llega hasta nuestras casas, las prácticas de tratamiento de agua inadecuadas (dosificación de cloro insuficiente o excesivo)  o la infraestructura obsoleta (presencia de metales pesados por tuberías antiguas, o sedimentos)  pueden contribuir aún más a la degradación de la calidad del agua, poniendo en riesgo la salud de quienes la consumen a largo plazo.


Es fundamental beber agua segura y de calidad, y también es fundamental tener conocimiento de cuál es la mejor opción a tu alcance ¿bebo agua del grifo o bebo agua embotellada?


Según la zona en la que vivas dispondrás de un agua de mejor calidad, así que la decisión adecuada se deberá analizar en cada caso. Haz una lista de pros y contras: sabor, precio, exposición a riesgos… Beber agua mineral embotellada es una opción si el agua de boca no es de calidad, pero también debemos verificar su procedencia y calidad y  ser conscientes de  la mayor exposición a microplásticos, por eso cada uno debe hacer la valoración. 


Podemos mejorar la calidad del agua mediante  la instalación de sistemas de filtración en el hogar, existen distintas opciones en el mercado con diferentes grados de eficacia y precio o abogando por políticas de gestión del agua más estrictas a nivel comunitario y gubernamental.


La sequía y la conciencia medioambiental:


La crisis del agua es una realidad en muchas partes del mundo. La sequía, exacerbada por el cambio climático, amenaza nuestra seguridad hídrica y la biodiversidad de nuestros ecosistemas. 


Veíamos en las noticias como los problemas de sequía afectaban otros países en vías de desarrollo, pensando que la incertidumbre política, las guerras o la ubicación en territorios áridos era la causa de no tener acceso a agua potable. Sin embargo, no teníamos en cuenta que años atrás muchos de esos territorios tenían más vegetación, ríos más caudalosos o más periodos de lluvia. Eran los primeros países afectados por los cambios climáticos, que sumado a falta de políticas medioambientales vieron acelerado el deterioro de sus tierras.


¿Por qué os cuento esto? Porque da la sensación de que estemos esperando a que deje de salir agua del grifo para darnos cuenta del gran problema que se nos viene encima.


Solo hace falta recorrer España para ver el color de la vegetación, las montañas casi sin nieve en invierno, los pantanos secos o los ríos con menos caudal. Ya hay comunidades autónomas con restricciones importantes y aún no ha llegado el calor.


Sin agua no hay vida.

 

Sin agua, frutas y verduras no crecen. No hay pastos con los que alimentar los animales… Los alimentos saludables se vuelven escasos, ven incrementado su precio y merma su calidad.


Lo estamos viviendo con el aceite de oliva, hay escasez, el precio se ha disparado, ya hemos leído en las noticias casos de adulteración, debido al precio incrementa el consumo de aceites de orujo de menor calidad… y es una grasa saludable necesaria en nuestra dieta.


Soy defensora del consumo de comida “real” ( frutas, verduras, carnes y pescados,... en su forma más natural) para tener una vida saludable, por lo que entenderás que te diga que:


Sin agua no hay salud.

Pequeños cambios en nuestra rutina diaria pueden marcar una gran diferencia. Desde reparar fugas en grifos hasta recolectar agua de lluvia para regar nuestras plantas, cada acción cuenta en la lucha por preservar este recurso invaluable. 


Cuando hablamos de nutrición, solo pensamos en comida, pero recuerda que primero necesitamos respirar, después hidratarnos y por último, alimentarnos.


El agua no solo es un acto individual para mantenernos hidratados, también es una responsabilidad colectiva para proteger nuestro medio ambiente. Beber suficiente agua, asegurarnos de su calidad y tomar medidas para conservar este recurso vital son pasos fundamentales hacia una vida saludable y sostenible. Trata el agua como tu bien más preciado y haz un uso responsable de ella.



Manos recogiendo la gota de agua de un grifo

P.D.: Dedicado a todas las personas que ya implementan medidas para reducir el consumo de agua, porque es en beneficio de todos. Tanto a aquellos que tienen depósitos de recogida de aguas pluviales para regar las plantas, como los que recogen el agua de aclarado de la lavadora para tirar por el inodoro y evitar tantos litros de descarga de agua potable. Tanto a aquellos que reutilizan el agua de limpiar las verduras como los que reducen la capacidad de la cisterna. Si observamos nuestras rutinas con consciencia encontraremos maneras de conservar este recurso cada vez más escaso.


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